Myanmar es un país ideal para aquellos que ya hayan viajado anteriormente por el Sudeste Asiático y busquen un poco más de aventura. A veces Myanmar parece una mezcla de Sudeste Asiático e India (un 2% de los birmanos tienen raíces indias).Por ahora, no se puede entrar viajando por tierra a Myanmar, solo en avión. Para hacer la ruta más cómoda, os recomiendo entrar por Yangón y salir por Mandalay, o al revés.

El largo viaje no sólo está justificado por sus miles de templos y pagodas, y por sus numerosos vestigios artísticos, auténticas obras de arte. El ambiente único de este país, durante mucho tiempo preservado del turismo, viene también logrado por la amabilidad y hospitalidad de su pueblo, por la atmósfera que envuelve sus mercados, puestos o calles, y por su tradición budista.

Lugares que no te debes perder

Bagan

Bagan es un yacimiento arqueológico inestimable, con sus 2.000 templos y pagodas repartidos en una superficie de más de 40 km. La ciudad fue fundada en el s. IX, mientras que la construcción de los templos y las pagodas comenzó en el s. XI, bajo el reinado de Anawratha. Dos siglos más tarde, su número superaba los 1.000 templos. En el antiguo Pagan, destacan el templo de Ananda, uno de los más antiguos e imponentes, el templo de Nath Laung Kyaug, único templo hindú del país, dedicado a Vishnou, el templo de Thatbyinnyu, el más alto de todos ellos, y la pagoda Mahabodi y su original arquitectura, compuesta de nichos donde se alojan budas sentados y un friso en el que se representan los “nats”, espíritus birmanos. Además de estas maravillas arqueológicas debes visitar los talleres de laca (Pagan es la capital birmana de la laca) y de “cheerots”, los famosos puros birmanos.

Mandalay

Es la segunda ciudad más importante del país, se encuentra a 650 km al norte de Yangon. Es posible llegar a ella por vía fluvial. De hecho, desde hace algunos años, varios son los cruceros que suben por el río Irrawaddy. Mandalay, la última capital del reino independiente de Birmania, es el centro cultural y religioso del budismo, con sus numerosos monasterios y sus 700 pagodas. Entre los monumentos de visita obligada, se encuentra la pagoda Mahamuni, reconstruida a finales del s. XIX tras un incendio. Es la que concentra más fieles en la ciudad. El dorado y los vivos colores se entremezclan con las magníficas esculturas khmers de bronce. Tampoco debes perderte las pagodas vecinas de Kuthodaw y Kyauktawgyi. La primera destaca por su maravillosa puerta de acceso, mientras que la segunda posee un enorme Buda tallado en mármol. El monasterio de Shwemawdaw, habitado por los bonzos, presenta una admirable arquitectura, inspirada en los palacios reales. Sus bajorrelieves dorados representan las últimas diez vidas de Buda. Aprovecha tu estancia en Mandalay para visitar las antiguas capitales: Amarapura, la “ciudad inmortal”, Sagaing, Mingun y Ava.

Yangon

Fue capital de Myanmar hasta 2005 , es una ciudad muy extensa. Actualmente, está siendo objeto de un boom inmobiliario que no siempre hace gala de buen gusto. Entre sus maravillas, se puede visitar la pagoda dorada de Shwedagon. Con sus 112 m de altura, está coronada por una bola de oro y decorada con incrustaciones realizadas con más de 2.500 piedras preciosas (los mejores momentos para admirarla son el amanecer y el atardecer). Tampoco dejes de ver la pagoda Kyauktawgyi, que encierra el Buda yacente más grande de Birmania (78 m de largo), venerado en todo el país.