Islandia es un territorio en el extremo. Islandia es una isla plantada en mitad del océano Atlántico, en los límites de Europa y de América, al borde del círculo glaciar ártico. Una isla en el extremo del mundo y en el extremo de lo habitable. Pero al mismo tiempo, Islandia en un destino turístico cada vez más apreciado por los viajeros. Un destino que combina una historia increíble, una naturaleza sublime y espectacular, un compendio, finalmente, de lo que es el viaje. Esa sensación indescriptible que es una mezcla de soledad y de armonía, de pasión, velocidad y calma. Esos sonidos del silencio de los parajes desolados donde reina la paz de la naturaleza. Esos lugares que parecen recién construidos para nosotros y que sin embargo llevan, ahí, cambiando desde hace eras.

Lugares que no te debes perder

Reykiavik

Una ciudad cosmopolita, acogedora y moderna, un lugar lleno de vida en el que siempre hay algo que hacer, algún acontecimiento. Hay museos, galerías de arte, innumerables cafés y restaurantes, tiendas modernas, piscinas termales y múltiples atracciones culturales. Y, sobre todo, un ambiente nocturno único. Pero también es un lugar tranquilo con calles limpias y alegres casas de varios colores con aspecto cuidado. No esperen encontrar una ciudad con un casco antiguo con magníficos edificios y monumentos como muchas capitales europeas. Reikiavík es, sin embargo, una bonita ciudad rodeada de naturaleza y llena de contrastes: casitas de colores y de láminas de hierro ondulado, y vanguardistas edificios de cristal.

Círculo de oro

Con este nombre (Golden Circle) se agrupan tres de los sitios naturales más visitados y más conocidos de Islandia. Además de su importancia y belleza, la cercanía a la capital, Reykiavik hace que sean muy apreciados por los turistas. Se trata de la cascada de Gullfoss; del valle de Haukadalur, conocido por sus geiser; y del valle y la falla de Thingvellir. Situados a una distancia razonable (50 Km. el valle de Thingvellir), conforman una ruta turística clásica en Islandia.