Alemania es un país cuyas ciudades tienen gran variedad arquitectónica, con un indudable valor histórico.

Algunas de sus personalidades más conocidas están relacionadas con la música como Bach o Wagner. Los amantes de la música cuentan con operas, musicales, festivales y conciertos de música moderna. En Alemania se encuentran treinta y siete de los monumentos y conjuntos arquitectónicos más impresionantes con el título de Patrimonio de la Humanidad.

Además Alemania ofrece varios eventos de prestigio internacional: El “Oktoberfest” en Múnich, que es la fiesta más conocida del mundo, la fiesta del puerto en Hamburgo, el Carnaval de Colonia y Düsseldorf, y “La Berlinale”, el festival Internacional de cine de Berlín.

Lugares que no te debes perder

Berlín

La capital alemana es una ciudad con un gran valor histórico. Asolada durante la Segunda Guerra Mundial y dividida por el Muro durante 28 años, Berlín ha vuelto a recuperar su antiguo esplendor. Los edificios de arquitectura moderna borran el oscuro pasado de la ciudad, creando un ambiente especial donde lo clásico se mezcla con lo moderno y lo extravagante con lo cotidiano.

Los rastros del muro forman el mejor de los museos en el que se pueden revivir tiempos de angustia por la división, los campos de concentración exponen sus secretos mejor guardados sobre las consecuencias de un fascismo exacerbado y los búnkeres transmiten el terror que un día mantuvo a la ciudad oculta por el miedo.

Imprescindible visitar : la Puerta de Brandenburgo, El Parlamento, La Torre de Televisión con sus espectaculares vistas 360º de la ciudad, la plaza Gendarmenmarkt que cuenta con 3 de las joyas arquitectonicas de la ciudad, La Catedral de Berlín, el Palacio de Charlottenburg, la Potsdamer Platz y por supuesto, no puede faltar el monumento conmemorativo del Muro de Berlín.

Múnich

Capital de la zona de Baviera. Su lugar más destacado es el centro histórico, que gira entorno a la Marienplatz y su emblemático Ayuntamiento Nuevo.

Cuna del movimiento nazi y escenario de Hitler tras la Primera Guerra Mundial, Múnich quedó destruida tras los bombardeos sufridos durante la Segunda Guerra Mundial. Tras una intensa rehabilitación la ciudad fue reconstruida y se convirtió en uno de los destinos turísticos más  populares de Alemania. Visitando la Cervecería Hofbräuhaus os transportaréis hasta los tiempos de Hitler, en el Palacio de Nymphenburg os deleitaréis contemplando la grandiosidad de la que disfrutaba la realeza y en el Campo de concentración de Dachau os transportaréis hasta el periodo más sangriento de la historia de la ciudad.

Todavía se mantienen en pie tres de las cuatro puertas de acceso de la muralla que rodeaba Múnich en la época medieval: la puerta de Isartor, la de Karlstor y la de Sendlinger Tor.

Además de por su belleza arquitectónica e histórica, Múnich es conocida por sus excelentes cervezas. Desde 1810 cada año se celebra en la ciudad el Oktoberfest, un conocido festival tradicional que gira en torno al mundo cervecero.

Si se dispone de tiempo recomendamos visitar el impresionante Castillo de Neuschwanstein.

Frankfurt

Frankfurt, como todas las grandes ciudades de Alemania, está marcada por el contraste entre lo antiguo y lo moderno. La plaza Römerberg, con el edificio del antiguo ayuntamiento, la casa de Goethe, fiel exponente de la burguesía acaudalada del siglo XVIII, la iglesia de San Pablo que fue sede del primer parlamento de Alemania forman el casco histórico de la ciudad y sus mejores exponentes, así como la Colegiata de San Bartolomé son algunos de los lugares que no te debes perder en Frankfurt. Contempla las fabulosas vistas desde la Torre de Meno y no te olvides de degustar el “Apfelwein”, una de las bebidas más típicas de Alemania.

Selva Negra

Lugar de encuentro entre la Europa occidental y la central, la Selva Negra permite encontrarse con la historia del viejo continente. Sus montañas llenas de bosques(más de 6000 km2)  forman la línea divisoria entre las cuencas del Rhin y del Danubio, que nace en sus laderas . Ocupa una franja montañosa de 150 kilómetros de norte a sur que invita a ser recorrida por partes.

Uno de los encantos de la Selva Negra es precisamente que no hay grandes núcleos urbanos. A nivel turístico las dos ciudades más importantes son Baden-Baden (en el norte) y Friburgo (en el sur).

Si se dispone de tiempo es buena idea adentrarse por carretera en esta amplia zona rural y descubrir pueblos como: Triberg, Gengenbach y St. Peter o los Lagos Titisee y Schluchsee.